El periódico El Mundo, en la publicación del día 4 de noviembre de 2012 recoge
el siguiente artículo: Furor por las nupcias del Medievo.
En un mundo en el que cada día la
tasa matrimonial cae por momentos, se ha descubierto la forma de olvidar lo que
verdaderamente supone un compromiso de esta envergadura, y transformarlo en una
atracción en la que montarse, al menos una vez en la vida. Aunque como nada es
eterno, según afirma hoy la mayor parte de la población, quizás pueda repetirse
cuando uno de los protagonistas varíe.Leyendo el artículo, me encontré con la curiosa situación de aquellos que para unirse en matrimonio, y deseen hacerlo por lo civil, deciden darle un toque “original” cuanto menos, y convertir su boda en una representación de los enlaces del Medievo. Paradójicamente, resulta que aquellos que desean convertir su unión en algo inolvidable, pero se oponen a todo compromiso por la religión cristiana, emplean las formas y trajes de la época de la Edad Media, en la que la religión del pueblo era Católica. Es pues contradictorio, que personas que ahora evitan tomar los votos por la Iglesia Católica, prefieran reproducir su enlace, por lo civil, con vestimentas que empleaban los cristianos en otros tiempos, en los que cabe mencionar, el matrimonio civil no se había inventado.
Me sorprendió también, que una de
las protagonistas de este tipo de enlaces afirmase lo siguiente: "¿Acaso los novios y mayoría de invitados no se disfrazan para ir a una
boda? Porque la
mayoría de personas no usamos esos tacones ni vestidos tan elegantes a
diario" . Dicho esto, es deducible que estas parejas desean disfrazarse, y por qué
no el día de su boda. Para gustos los colores, dice el refrán. No obstante, no
es razonable que aludan a que todas las parejas e invitados van disfrazados
cuando deciden contraer matrimonio, pues de considerarse el traje de chaqueta o
un vestido blanco un disfraz, entonces deberíamos suponer también que
habitualmente las personas nos disfrazamos para la cena navidad, el año nuevo,
los eventos importantes, o incluso fiestas ibicencas o por qué no decirlo,
también nos disfrazamos para ir a una entrevista de trabajo, o cerrar un
negocio.
Dicho esto, y al hilo de la cuestión, seguí leyendo que
un enlace de este tipo no tiene grandes costes, ya que solo se necesita un
castillo o cortijo, una copa de espera, un banquete, un buen encargo de trajes
de época y personas dispuestas a vestirlos,
grupo musical especializado en danzas medievales, el decorado para el
lugar de la celebración (hecho a mano), y además, para darle más vida al
evento, unas clases de preparación para saber emplear la espada (detalle este
curioso, pues se me escapa el uso de la espada hoy día). La verdad, visto así,
la diferencia con un enlace convencional se me escapa. No obstante, el artículo
destaca que, en este tipo de enlaces, la boda suele salir mucho más económico
que los tradicionales. Pero se olvida de puntualizar que todo el que desee
contraer matrimonio no está obligado a hacerlo de blanco o traje, ni tampoco a
dar un banquete. Estos son “añadidos”, y por tanto, el precio de una boda no es
más que aquel que uno desee, en vistas a lo que pretenda gastarse. Asimismo,
los protagonistas aluden a que el traje de firma de una novia es muy elevado
comparado con el precio de alquiler de un traje de novia del Medievo, pero al
preguntarle en la entrevista a las dos protagonistas que han empleado este tipo
de temáticas, afirman que finalmente el traje se lo hicieron a medida, pues usar
uno alquilado, no les convencía, cayendo finalmente en el tradicionalismo de
elegir un traje especial, que tampoco usarán nunca más, como ellas mismas
reprochaban en crítica a las novias que se casan de blanco.
En cualquier caso, siempre quedará alguien dispuesto a
negar lo evidente. Por eso, más que en pararse en detalles tan insignificantes,
deberíamos plantearnos si de verdad nos interesa casarnos o asistir a un
carnaval anticipado, pues eso sí, yo aun no he visto a nadie disfrazado de dama
o caballero del Medievo el día de Nochevieja, ni tampoco negociando un
contrato, aunque todo parece ser cuestión de tiempo.
(Autora: María
Gallego García)
Me resultó muy llamativo la entrada cuando la leí, pues yo he estado en varias bodas temáticas.En una de ellas la temática era de Stars Wars y la otra medieval como en el artículo. Como dato, decir también que ambas parejas a día de hoy están separadas (una de ellas antes del primer aniversario). En fin, dejemos a un lado los divorcios pues eso es otro tema. Lo que quería decir de este artículo es que a mi parecer se está perdiendo el verdadero significado de un matrimonio: la unión de dos personas PARA TODA LA VIDA. Y recalco el para toda la vida pues parece ser que eso se está olvidando. Da igual la fiesta que hagas para celebrar el matrimonio, como si no haces ninguna eso es lo adjetivo; lo importante, lo principal, es el motivo por el que lo haces.
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